Mientras unas marcas te suben el precio con cara de “es lo que hay”, otras entienden que ahí hay una oportunidad. En Reino Unido, el 1 de abril es el famoso Price Hike Day: cierre fiscal, excusa perfecta y subida generalizada de tarifas, especialmente en sectores como las telecomunicaciones. En ese contexto aparece giffgaff, operador móvil propiedad de O2, y hace algo bastante simple: no sube precios, mejora condiciones y ofrece hasta un 200% más de datos sin coste. Hasta aquí, bien. Pero esto no es lo interesante.
Lo interesante es que no lo cuentan como siempre. Podrían haber tirado de lo típico —“más datos al mismo precio”, campaña, banner y listo—, pero han decidido convertir esa decisión en una sensación. Literalmente. Han instalado un mupi que te abraza para representar cómo se siente que, por una vez, tu operadora no te apriete más. Y lo han acompañado con un “Boost Bar” efímero lleno de pequeñas experiencias que van en la misma línea: si te damos más sin cobrarte más, eso debería notarse.
Y aquí está la clave. No va de creatividad porque sí, va de entender el momento. Cuando todo sube, el usuario no está comparando tarifas, está pensando “otra vez me toca pagar más”. giffgaff cambia el marco: pasa del precio a la sensación, de la oferta al gesto y de ser una teleco más a posicionarse como una marca que no juega a lo mismo que el resto.
La lectura es bastante clara. No han hecho una campaña para vender, han hecho una campaña para posicionarse. Porque en mercados saturados decir lo mismo que todos es no decir nada, y tener una buena oferta no garantiza nada. Pero convertir esa oferta en algo que se siente… eso ya es otra historia.
En el fondo, no han hecho nada revolucionario. Han hecho algo bastante más complicado: no subir precios… y saber contarlo bien.