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Del storytelling al storydoing: cuando las marcas pasan de contar a hacer

Durante años, las marcas se han centrado en contar buenas historias. Han explicado quiénes son, qué valores defienden y qué quieren aportar a la sociedad.

El storytelling ha permitido humanizar la comunicación y conectar emocionalmente con las personas. Sin embargo, hoy ya no es suficiente con construir un buen relato. También hay que demostrarlo.

El storydoing lleva la historia de una marca al terreno de la acción. Convierte sus valores en decisiones, iniciativas y experiencias que las personas pueden ver, vivir y compartir.

Porque una marca no se construye únicamente con lo que cuenta, sino también con lo que hace:

  • Si habla de sostenibilidad, debe aplicarla en sus procesos.
  • Si defiende la cercanía, debe demostrarla en cada interacción.
  • Si promete innovación, debe incorporarla a la experiencia.
  • Si pone a las personas en el centro, tiene que escucharlas.
De transmitir un mensaje a hacerlo realidad

La diferencia entre storytelling y storydoing se entiende fácilmente con un ejemplo.

En una campaña destinada a abordar la soledad no deseada, podríamos construir un relato emocional sobre la importancia de la escucha, la compañía y las relaciones entre vecinos. Pero ¿qué ocurre si, además de hablar de escuchar, creamos un espacio para hacerlo?

En uno de nuestros proyectos, la campaña invitaba a la ciudadanía a compartir su propia “receta” contra la soledad. A través de diferentes soportes y puntos de escucha, las personas podían aportar ideas y pequeñas acciones para mejorar las relaciones dentro de su entorno.

El público dejaba así de ser únicamente receptor del mensaje y pasaba a formar parte de la iniciativa. La campaña no solo hablaba de participación: la hacía posible.

La coherencia construye marcas

El storydoing no requiere necesariamente grandes campañas. También puede materializarse en decisiones cotidianas: simplificar un proceso, mejorar la atención, crear un contenido útil, utilizar un lenguaje más accesible o actuar de forma coherente cuando surge un problema.

Antes de comunicar, conviene preguntarse:

  • ¿Qué queremos contar?
  • ¿Qué hechos respaldan ese mensaje?
  • ¿Cómo puede el público experimentar esta idea?
  • ¿Existe coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos?

El storytelling sigue siendo importante, pero resulta mucho más potente cuando está respaldado por acciones reales. De hecho, cuando una marca hace algo relevante, esa acción puede convertirse por sí misma en una historia que las personas quieran recordar y compartir.

En Eñutt creemos en una comunicación que conecta las ideas con los hechos. Porque las historias más fuertes no son solo las que una marca cuenta bien, sino las que es capaz de convertir en realidad.

Menos prometer. Más demostrar.

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