En la ducha, paseando, cocinando… Parece que la creatividad tiene sus propios horarios. Y no siempre coinciden con los de la oficina.
Seguro que te ha pasado.
Llevas una hora delante del ordenador intentando encontrar una idea brillante para ese briefing. Abres documentos, escribes, borras, vuelves a empezar…
Nada. Cero inspiración.
Pero cierras el portátil, sales a dar una vuelta y, de repente… ¡EUREKA! 💡
Gracias, cerebro. Justo ahora.
Y no, no es solo una excusa para salir a pasear.
Un estudio publicado en Psychological Science en 2012 encontró que realizar actividades poco exigentes durante una pausa puede favorecer la resolución de ciertos problemas creativos.
Este fenómeno se conoce como incubación creativa: alejarnos temporalmente de un problema puede ayudarnos a encontrar nuevas conexiones cuando volvemos a él.
Vamos, que a veces dejar de buscar una idea es justo lo que necesitamos para encontrarla.
En una agencia sabemos que la creatividad requiere trabajo, investigación y muchas pruebas. Pero también sabemos que pasar más horas delante de una pantalla no garantiza tener mejores ideas.
Y aquí viene lo importante: que una buena idea aparezca fuera del horario laboral no significa que tengamos que ponernos a trabajar.
¿Se te ocurre algo brillante mientras preparas la cena? Apúntalo en una frase y sigue disfrutando.
Mañana habrá tiempo de recuperarlo. Algunas ideas seguirán siendo buenísimas. Otras quizá no sobrevivan a la luz del día. Y tampoco pasa nada.
Porque desconectar también forma parte del proceso creativo.
Las ideas no fichan. Pero las personas necesitamos desconectar. 💙
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Referencia: Baird, B. et al. (2012). Inspired by Distraction: Mind Wandering Facilitates Creative Incubation. Psychological Science.
